Archive for the ‘financiación’ Category

día 60. Sobrevivir a la crisis (II): Aguantar tres años sin financiación

noviembre 4, 2008

En estos momentos ninguna start-up puede sobrevivir si depende de financiación externa (ya sean bancos, inversores o donativos). Y va a seguir siendo así, al menos, durante los próximos tres años (acogiéndome al secreto profesional no voy a revelar mi fuente).

La única forma de poder vivir sin financiación es tener una caja abultada (que no es mi caso), unos accionistas con capacidad de inyectar liquidez periódicamente (que ojala fuera mis caso) o el truco más viejo del mundo: que los gastos mensuales no superen los ingresos mensuales (lo que yo estoy haciendo).

He comentado en posts anteriores medidas para contener los gastos, pero hoy voy a añadir los pasos que he dado en las últimas semanas para reducir los costes hasta el umbral de la supervivencia empresarial:

-Reducir plantilla fija: de cuatro nóminas hemos bajado a dos. Los colaboradores representan, con ingresos similares, la mitad del coste empresarial que los empleados.

-Alojar vídeo en servidores gratuitos: Blip.tv se ajusta perfectamente a nuestras necesidades y no cuesta dinero.

-Reducir el sueldo del administrador: he vuelto a ser mileurista aunque esta vez con satisfacción. Si hay que hacer sacrificios, éstos deben empezar desde arriba.

-No viajar si no es imprescindible: Aviones, Hoteles, Gasolina, Comidas... acaban suponiendo una partida importante a fin de mes. Aunque haya que volverse sedentarios una temporada ya tenemos herramientas en la Web que nos permiten mantener el contacto con los que están lejos.

 

Y si no reduces los gastos a tiempo te puedes ver en una tesitura tan incómoda como la siguiente:

(Actualización 6-11-08: he publicado un análisis del ‘caso Mobuzz’ desde la perspectiva de la comunicación en  mi otro blog)

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día 57: Cuenta de resultados frente a Tesorería

octubre 20, 2008

resultados_frente_a_tesoreria
 

Lo que muestro más arriba son las dos magnitudes básicas de mi negocio desde su nacimiento, el pasado mayo, hasta la conclusión del presente ejercicio, en diciembre.

Para los menos entendidos: el hecho de haber logrado el ‘break even‘ o entrada en beneficios durante el mes de septiembre, no garantiza la supervivencia de una empresa, que realmente viene marcada por la linea roja (Tesorería o volumen de dinero que tienes en la caja).

Para los más entendidos: efectivamente hay una aberración en el gráfico. Es sabido que la Tesorería, por definición, no puede ser negativa. Cuando se acaba, se acaba (en la caja no puede haber ‘dinero negativo’). En realidad la gráfica es una simulación dando por válido el supuesto de que ‘alguien’ lo pone por ti. 

Y de hecho, los tres meses de ‘tesorería bajo cero’ han requerido que personas cercanas con un alto nivel de confianza en mí (o amor, en su defecto) hayan puesto por mí esos pocos miles de euros para evitar el colapso de la empresa. 

Tradicionalmente, el sistema bancario ayudaba a cruzar esa ‘travesía del desierto’ con apoyos financieros que iban desde el factoring hasta las pólizas de crédito. Desgraciadamente, en la actualidad, la crisis internacional impide a estas entidades cumplir muchas de las funciones que la sociedad espera de ellas.

En mi caso, como digo, el apoyo de los más cercanos, junto con el ajuste drástico de costes, han sido las muletas necesarias para cruzar el Rubicón. Conviene que cada cuál reflexione sobre los apoyos reales con los que cuenta antes de lanzar nuevos proyectos en este momento.

día 56: el tuerto guiando al ciego o cómo aconsejar cabalmente a otro emprendedor

octubre 19, 2008

En los últimos días me he encontrado, en reiteradas ocasiones, ante la difícil tesitura de escuchar y aconsejar a emprendedores (o más bien preemprendedores) que buscan desesperadamente sacar adelante sus proyectos y no terminan de dar con la tecla adecuada.

En uno de los casos, el acercamiento se basaba en una supuesta semejanza de perfiles. En palabras de mi interlocutor “tanto tú como yo hemos trabajado muchos años en un gran medio tradicional y ahora nos enfrentamos al reto de ser empresarios de la Comunicación poniendo en valor nuestra experiencia”. En realidad la semejanza acaba ahí. Él fue presentador de televisión durante décadas y ahora se ha visto afectado por un ERE masivo e intenta hacer de la necesidad virtud. Jamás tuvo que dedicarse a vender, facturar o cobrar en su antiguo empleo.

En un esfuerzo loable, constituyó hace seis meses una empresa con la que intenta suministrar contenidos audiovisuales a las grandes cadenas de televisión apoyándose en su imagen personal. Pero no ha comprado cámaras porque ‘salen muy caras’. Su estrategia de producción pasa por llegar a acuerdos con grandes productoras que le den respaldo a la hora de vender contenidos. El problema es que las productoras le rechazan con el argumento “tú intentas meterte en nuestro mercado valiéndote de nuestros recursos y encima quedarte con buena parte de nuestro margen de negocio.”

Mi consejo fue que dedicase más esfuerzos a vender y menos a pelearse por el reparto de porcentajes con potenciales subcontratistas.

En otra de las ocasiones un profesional que ha desarrollado su carrerar profesional en las lides de la consultoría y ahora está decidido a emprender me expresa su desesperación por “enganchar en alguna cadena de valor dentro de la ‘cultura digital’ española”. Su propuesta de valor, según explica en su plan de negocio, se basa en:

“crear un nuevo concepto de eLearning para satisfacer la demanda insatisfecha del mercado. Utilizar la creciente convergencia tecnológica y cultural de la TV con la Internet para diseñar y ejecutar metodologías para el ‘aprendizaje colaborativo’ que resultan más atractivos y facilitan la transferencia de lo aprendido en ‘el espacio virtual de aprendizaje’ a los campos reales de actuación donde se desempeñan profesionalmente los alumnos”

Mi análisis es que la inercia de la consultoría centrada en grandes organizaciones puede llegar a ser un obstáculo para empezar desde cero. Determinados planteamientos pueden ser óptimos para solicitar una subvención o incluso para que una gran empresa experimente con una nueva vía de negocio. Pero no son válidos cuando tienes que comenzar a construir algo con escasos recursos. 

Mi consejo fue “creo que lo importante cuando empiezas de cero no es tanto identificar dónde está el valor sino identificar dónde está el dinero. Después llega el momento de construir la propuesta de valor para que ese dinero cambie de manos

Más sencillo me resultó aconsejar a un emprendedor que me llamaba desde el INEM para explicarme que no le adelantaban el pago único al intentar constituir su SL: “lo solicitas como autónomo, haces las inversiones necesarias para arrancar tu negocio y en segundo paso llega la SL”

Otro emprendedor social y amigo me confesaba recientemente “le tengo tanta aversión al excel que las previsiones de mi plan de negocio las estoy haciendo con Photoshop”. No sé si se lo dije en el  momento, pero en todo caso le respondo ahora: “vas a tener que pasar por el aro de las hojas de cálculo, te gusten o no, por muy social que sea tu proyecto”

Por último, reconozco que a dos personas que estaban dudando si dejar ahora su trabajo para emprender tuve que decirles, de corazón, “espera unos meses antes de lanzarte a la piscina, porque la están drenando y aún no sabemos si el agua tiene dos metros o dos centímetros de profundidad

Aprovecho para dejar algunos enlaces con mejores consejos de los que yo me creo capaz:

Startups, ¿ahora o en otro  momento? por Alejandro Santana

Consejos de Sequoia VC para sus startups participadas por Om Malik

El Apocalipsis ¿y aún crees que no te afectará mucho?, por Alejandro Suárez

Web 2.0 y crisis por José A. del Moral

Web 2.0 y crisis: no es para tanto por Miguel A. Díez Ferreira

El que tenga un duro, que lo guarde por Carlos Blanco (citanto a Luis Martín Cabiedes)

Por si estás pensando en buscar inversión por Javier Martín

Emprender en tiempos de crisis por Antonio Andujar

día 53: seguimiento económico-financiero

septiembre 21, 2008

El único medio para saber cómo está evolucionando nuestro negocio y el margen de maniobra con el que contamos según avanza el tiempo es llevar una contabilidad lo más constante posible que nos permita comparar los resultados reales con aquellos marcados previamente en nuestro presupuesto anual.

En este caso he aprovechado el comienzo de curso para poner al día todas las cuentas (horas y horas de recopilar facturas, consultar movimientos bancarios y rellenar hojas de cálculo) hasta obtener la tabla comparativa que podéis ver a continuación (los números del presupuesto original están en negro mientras que los reales están en rojo o azul según los casos):

comparativa_resultados_previstos y reales

En la parte de ingresos no hay una gran desviación con respecto a las previsiones. Tan sólo es destacable que el comienzo ha costado algo más de lo planificado, si bien luego hemos recuperado rápido el terreno perdido.

Sin embargo, la parte de gastos es la que marca la diferencia: gracias a la aplicación estricta de una ‘economía de guerra’ fruto del momento de crisis que vivimos, el gasto de estos primeros cinco meses ha sido casi un 50% inferior a lo presupuestado, con un reflejo inmediato en los resultados obtenidos.

Hay varias claves que explican cómo hemos logrado estos costes sensiblemente menores a lo previsto: 

1. plantilla muy ajustada: este punto resulta crucial, ya que el volumen de trabajadores tiene un efecto multiplicador sobre el resto de partidas. Iremos incorporando nuevos redactores únicamente cuando la demanda de nuestros clientes lo justifique.

2. eliminación de todos los gastos prescindibles: Internet reemplaza al quiosco, el correo electrónico al postal y el Metro predomina en nuestros desplazamientos.

3. partíamos de un presupuesto conservador: siguiendo el consejo de varios lectores de este blog, el presupuesto original estaba inflado aproximadamente en un 15% respecto a los cálculos realizados. Se puede comprobar como en prácticamente todas las partidas nos hemos situado por debajo de lo previsto (Relaciones Públicas es la excepción 😉 )

4. aplazamiento de la financiación bancaria: debido a la restricción y endurecimiento del crédito, así como a la ampliación de capital realizada en julio me he permitido el lujo de posponer el momento de pedir dinero al banco. De paso hemos logrado un ahorro muy sustancial en las correspondientes letras mensuales.

El balance es que septiembre se convierte en el primer en que estamos, aunque por poco, en positivo: 29 euritos que saben a gloria 🙂

día 51: gestionar los ingresos

septiembre 9, 2008

Durante este verano ha llegado el primer encargo importante para Agora News: un centenar de videos periodísticos que tenemos que entregar antes de finalizar octubre y que suponen un importante esfuerzo para todo el equipo. 

Pero además del reto humano, el encargo implica uno de los típicos quebraderos de cabeza para todo emprendedor: consigues por fin el contrato por el que tanto has luchado y te das cuenta de que la producción del mismo implica una serie de gastos importantes que tienes que afrontar de inmediato mientras que los pagos por tus servicios suelen demorarse 90 días desde que presentas la factura.

Se trata de un problema que tiene dos posibles soluciones: si gozas de una tesorería abultada, puedes aguantar el déficit de caja durante los tres, cuatro o cinco meses que tardas en ingresar con la tranquilidad de que contablemente las cifras salen.

Por el contrario, si tu tesorería va más bien justa, no te queda otro remedio que negociar previamente con tu cliente para cobrar por tu trabajo en función de una serie de hitos consensuados. Se trata de una práctica habitual en el mundo de la consultoría y la ingeniería donde determinados proyectos implican un esfuerzo financiero que no siempre está en condiciones de afrontar el proveedor. En mi caso he pactado un 30% por adelantado, un 30% en el ecuador del proyecto y el 40% restante tras completar el trabajo.  Según los casos, incluso puede resultar aceptable negociar un descuento equivalente al interés legal del dinero sobre el importe que se ha pagado por adelantado.